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Regresamos con todo: Algunas mentiras de la historia

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Posted by Ricardo Muñoz Espinoza | Posted in , , , , , | Posted on 15:08

Dos meses cabros…sí, dos meses en los que no he escrito por diversas razones, pero eso no importa mucho que digamos porque Desdeelarea51, vuelve con tutti y con uno de esos artículos que les dará tema para ponerse a hablar en la mesa, incluso si se quieren lucir de que son verdaderos capos en historia y rallan la papa con el History Chanel.

Pues bien, basta de bla bla y nos vamos de una. Resulta que hace rato leí una revista a toda raja, donde quedaba en evidencia que la historia está llena de puras chivas, mentiras, cahuínes y cuentos.

Vamos enumerando. Resulta que desde que somos brocacochis nos enseñan la típica leyenda de que Colón se perdió junto a sus tres carabelas para así descubrir América por accidente. Pues resulta que en realidad sólo hubo dos carabelas y no tres: La Niña y la Pinta. Esto porque la Santa María, era una nao, es decir un barco más grande y más pulento que la ya conocida.

Y ya que estamos con Colón hay que destacar que en su época nunca se discutió que la Tierra era cuadrada ni redonda. En realidad y según los caperuzos historiadores de ahora, a muy pocos les importaba este detalle. De hecho, cuando Colón llegó ante los reyes católicos (quienes se pusieron con las lucas para viajar a las Indias), lo que se discutió fue sobre el tamaño de la tierra y de ahí Colón sacó el famoso huevo que todos conocen.

Y más.

Desde que nos hicieron catequesis nos dijeron que Eva tiene la culpa de todo porque le dio la manzana a Adán y quedó la mansaca porque Dios los echó fuera del Paraíso, todo por ser mala onda de comer el fruto prohibido. Sí, es una leyenda…pero hay que saber que en el Génesis JAMAS se habla de una manzana. Siempre es el “fruto”. La idea de manzana viene de los artistas del Renacimiento, ya bien podría ser una sandía o unos buenos duraznos.

La Oreja de Van Gogh se llama así por el pintor que supuestamente se cortó su oreja. Sí, se la cortó, aunque un poquito no más, porque en su arranque de locura, sólo alcanzó a herirse el lóbulo izquierdo.

Siempre nos pintaron a Atila el líder Huno (uno de los pueblos cazadores asiáticos que saqueron el Imperio Romano durante la Edad Media), era más malo que el mismo natre y que la Quintrala María del Pilar Pérez. De hecho, cuenta la leyenda que “donde pisaba el caballo de Atila,nunca volvía a crecer hierba”. Pero parece que no era tan amargado este rey, porque según el historiador de la época bizantina Prisco, Atila en realidad era “muy inteligente, buen anfitrión, humilde y sencillo”. Esa onda.

Y más.

A Samuel Morse (inventor de su famoso código) se le atribuye la invención del telégrafo… ¡No! En realidad, Morse se avivó y le quitó los derechos de invención al pavo de su amigo Joseph Henry (1831), sin que éste supiera.

Muchos se preguntaban de dónde venía la palabra “cesárea”. El mito decía que de Julio César, porque había nacido de esta manera. Sin embargo, es bien poco probable en realidad ya que ninguna mujer en ese tiempo (101 antes de Cristo) a la que se le aplicara esta operación sobrevivía.

¿Les suena la leyenda del emperador romano Nerón, más loco que una cabra de cerro y que tocaba su lira mientras roma ardía en un tremendo incendio? Pues resulta que la historia ha sido bastante injusta con este personaje.

La noche del incendio (19 de julio del año 64 DC), el emperador no se enteró del siniestro sino hasta seis horas después, ya que se encontraba “veraneando” a 50 km de Roma. Lejos de tocar la lira y pasarlo bien con el triste espectáculo, habilitó edificios como hospitales y mandó a matar a los pirómanos. Nadie acusó al líder tras el hecho… ¿Entonces?

Y más.

Los piratas no enterraban sus tesoros. O lo hacían demasiado bien, porque nunca ha aparecido ninguno. Lo normal era que se gastaran el botín en sus pillajes en las tabernas, los burdeles y las casas de juego de la isla de la Tortuga.

Y ya que estamos con los piratas, hay que decir que jamás hacían a los prisioneros caminar por la borda. Les era más fácil tenerlos como esclavos para encargarse de las tareas del barco.

Y más.

Hay rumores faranduleros de los personajes históricos que nunca fueron ciertos. Se decía que Albert Eistein tenía puros “unos” en matemática, por lo que reprobó. Sin embargo y para que vean el nivel, a los 14 años ya estaba cursando un postgrado en cálculo diferencial e integral. Lo que pasa es que en Suiza (donde estudió el físico), la notas más alta era el 6, lo cual en comparación con el resto de Europa (10 la máxima calificación), lo hacían ver menor.

Y dicen las malas lenguas que Einstein era de esos maridos buenos para aforrarle a la iñora. De hecho, se sabe que luego que recibió el premio Nobel por la Teoría de la Relatividad, le entregó toda la plata a su esposa, como una manera de compensarla. Además, fue su señora la que en realidad sentó las bases de esta teoría y no el físico.

Los emperadores romanos no levantaban ni bajaban el pulgar para decretar la muerte o el indulto de un gladiador. Mostrar el puño cerrado era señal de clemencia: pero si sacaba el pulgar hacia un lado, estaba ordenando la ejecución del perdedor.

Ahora que se viene Navidad, es bueno saber que en el Evangelio de San Marcos narra cómo los magos se encuentran con Jesús nacido. Ahora bien, JAMAS dice que fueron tres, sino que se establece que “de oriente llegaron unos magos”, ni mucho menos se da el nombre de Baltazar, Gaspar o Melchor. La tradición dice que esto gracias a la influencia de los evangelios apócrifos, aquellos que no están en la Biblia.

Y más.

Walt Disney nunca le pegó al dibujo y nunca diseñó ninguno de sus famosos personajes. Durante muchos años se dijo que Mickey Mouse había sido creado por él, pero ahora sabemos que fue obra exclusiva del dibujante Ub Wickers quien le dejo a Disney compartir la autoría para devolverle un favor.

Y más.

Los vikingos no llevaban cascos con cuernos. Fue una invención del pintor sueco Gustav Malstrom en las ilustraciones que realizó en 1820 para el poema épico Frithiof`s Saga. El propósito de estos cuernos irreales era retratar a los feroces guerreros del Norte como seres casi demoníacos.

Bueno, nos despedimos chicuelos. No crean todo lo que les dicen por ahí.

Y más.

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